
Cuando sólo tengas ganas de llorar, sonríe y sácate una foto. Si la sonrisa sigue siendo triste, vuelve a sonreír y a sacarte una foto hasta que consigas reírte a carcajadas.Puede que en vez de reir, acabes llorando, suéltalo, ya verás como enseguida acabas sonriendo. La mejor terapia, es reirse de los malos momentos

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