
El día que llegué para comenzar mi sueño no paraba de llover. Hoy, cuatro años después, un sol radiante preside la ciudad.
Me has enseñado a crecer, a madurar. He reído y llorado en tus calles. He conocido a gente para toda la vida y ahora te dejo, con los ojos vidriosos mientras miro por la ventana del autobús cada rincón que tantas veces pasó ante mí, silencioso y desapercibido y ahora crea la historia de mis cuatro años aquí.
He disfrutado de tu lluvia los jueves en Plaza Nueva, he sido rojiblanca durante los 90 minutos que San Mamés me acogía los domingos de fútbol, he sido forastera y de la casa...
Las horas de autobús para volver a casa y volver a ti, las miles de canciones que habrán sonado en mi MP4, los sudokus, las canciones de la radio, los peajes, los paisajes...
El día que llegué, Fernando Alonso se proclamaba campeón del mundo de automovilismo por primera vez. Ayer, EEUU eliminaba a la Selección española de la Copa Confederaciones. El día que llegué estaba locamente enamorada y ya son más de tres años los que disfruto de mi soltería...
La residencia en Las Cortes, el piso en Basarrate, los paisajes de Berango y mis últimas horas de universitaria en Lehendakari Aguirre.
No has hecho que me sintiera fuera de casa, porque durante este tiempo tú fuiste mi hogar. Las escaleras de metro, los raíles del tranvía, los paseos por Abandoibarra, los kalimotxos del Casco, las quedadas en Abando, las noches de fiesta, los goles de San Mamés...
¿Quién dice que hoy, en vez de una despedida, no sea un hasta luego?
Bilbao
Autopista A68 dirección Logroño
25 junio 2009

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