He caido tantas veces que ya levantarse parece cosa de niños. Llega un momento en el que caer una y otra vez se hace imposible, las lagrimas brotan en cualquier instante sin saber muy bien cual es el motivo concreto, sino es más bien un querer y no poder.
Y te miro, y parece que la vida me sonríe a ratitos, y me abrazas y todo lo olvido...
Tú, yo y tu sonrisa al despertar, no necesito nada más
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario